Artículo: Blogger, redes sociales y la era Pre verificación de edad
Artículo: Blogger, redes sociales y la era Pre verificación de edad
Antes de la llegada de Internet en España, periodistas y medios de comunicación ostentaban el monopolio de la comunicación en todas sus vertientes (Televisión, Prensa escrita y radio) y en aquella época el periodismo era un gremio muy respetado, de calidad y referencia y muy tenido en cuenta, al igual que grandes magnates de la comunicación como Jesús Polanco.
Esos medios de comunicación eran el sostén principal para la clase política de entonces, igual o incluso más valorada que los periodistas e imperios de comunicación surgidos por aquel entonces. La clase política surgida después de la era Franco y la transición española liberó la prensa y los medios de comunicación pero lo hizo un poco a su manera, la cual fue mediante la concesión de licencias periodísticas , las cuales les permitían abarcar todo tipo de producciones audiovisuales, cinematográficas, radiofónicas y escritas siempre y cuando hablaran bien del gobierno de turno. En esa España de principios de los 80 eso no se percibía dado que los "influencers" de entonces (Cineastas como Pedro Almodóvar, cocineros televisivos como Karlos Arguiñano, periodistas de entretenimiento como Jesús Puente e Isabel Gemio), abarcaban todo el espacio de influencia mediática que en aquel entonces era reducido.
Toda esa época de esplendor mediático que, sin duda ha dejado un legado histórico muy importante, empezó a sentir su ocaso a principios de los años 2000 con la llegada de Internet y las primeras vías de creación de páginas web, las cuales se hacían con HTML e implementadas directamente con el bloc de notas pero era el Internet en vías de desarrollo y los grandes medios de comunicación no veían peligrar su poder, dado que Internet era algo al alcance de muy pocos.
El año 2004 fue sin duda el primero síntoma de amenaza y ocaso que los grandes medios de comunicación sintieron en sus carnes con la llegada de plataformas como Blogger y posteriormente WordPress, las cuales podían crear grandes sitios de comunicación que permitían albergar piezas audiovisuales y narrativas .
El periodista y creador de contenido Fernando Díaz Villanueva bautizó ese auge como "blogosfera" y así lo describía en su página web:
"La irrupción de las bitácoras en el panorama informativo, primero tímidamente y a partir de 2004 con fuerza imparable, ha puesto a los medios de comunicación tradicionales en un aprieto que no se esperaban. Ahora, cualquiera con medios muy modestos, puede poner en línea y mantener actualizada informaciones cuya audiencia potencial es de cientos de millones de personas. Nunca antes en la historia se había dado un fenómeno semejante.
Tal descentralización ha posibilitado, por ejemplo, que ciertos bloggers tengan más peso sobre cierta opinión pública que muchos columnistas consagrados o que, y esto es bastante usual, si uno quiere mantenerse informado de un acontecimiento concreto, busque los blogs relacionados y les dé preferencia sobre los periódicos o, no digamos ya, las televisiones. Los periodistas, que a fin de cuentas presumimos de ser las personas mejor informadas del planeta, lo hacemos; aunque algunos practiquen el vicio en la intimidad, sin que trascienda demasiado a la redacción y mientras ningunean la labor de estos voluntarios en pijama que no tienen horario y sólo se deben a ellos mismos.
Durante la campaña electoral norteamericana de 2004 Dan Rather difundió unos informes que demostraron ser falsos. Lo demostró un blogger y Rather, uno de los periodistas más célebres y respetados de América, hubo de presentar su dimisión. Aquel fue el bautismo del que han dado en llamar periodismo disperso. Desde entonces las bitácoras se han convertido en una fuente inagotable de información en la que cabe de todo y en la que cabemos todos. Una suerte de altavoz planetario, el mundo escuchándose a sí mismo. La información va de un punto a otro de la red, se cruzan los enlaces, las fotografías, los vídeos y, naturalmente, las ideas, que es el caramelo más sabroso en todo este asunto.
Algo que, por ejemplo, nace en Nueva Zelanda, se transforma mil veces hasta salir a la superficie en el otro extremo del globo. En el camino se enriquece y se modela en un orden espontáneo y frenético. Una versión posmoderna del «entre todos lo sabemos todo» que le dijo a mi padre en cierta ocasión un pastor de la provincia de Burgos.
Esto, que tan buenos servicios está prestando a la libertad de expresión y a su prima hermana, la de opinión, tiene su lado negativo para los que se esconden tras el velamen de los medios tradicionales, centralizados, jerarquizados y, sobre todo, limitados en número. Un corresponsal que escribe las crónicas de guerra encerrado en la habitación del hotel tiene ahora competencia en la calle. Un reportero de televisión, amigo de grabar sólo lo que a él le interesa, ha de saber que hay otras cámaras, indiscretas y, posiblemente, con intereses opuestos a los suyos. Un fotógrafo deshonesto, aficionado al Photoshop y propenso a prepararse las fotos, no debe olvidar que, ahí fuera, hay millones de ojos que escudriñarán hasta el último píxel de su trabajo."
Fuente: https://diazvillanueva.com/la-blogosfera-o-de-como-mentir-ya-no-sale-tan-barato/
(Fernando Díaz Villanueva, web oficial).
Esa fue la primera vez que el poder mediático vió de cerca la amenaza y años después, el culmen y el pánico llegaron con las redes sociales, donde podías crearte un perfil para comunicar cualquier cosa sin necesidad de ninguna licencia periodística ni ningún gobierno de turno que la otorgara y ante una vieja guardia del periodismo que se resistía a dejar su reinado y que ha tenido que ser sostenido mediante publicidad institucional de los gobiernos de turno, ya que no había vuelto a entrar un euro en los kioskos por la venta de prensa escrita al ser todos los medios accesibles desde un teléfono móvil, una tablet o un reloj inteligente, surgieron iniciativas y triquiñuelas como la Ley Anti piratería de la ex Ministra de Cultura Ángeles González-Sinde y el registro de creadores de contenido y Ley De Regeneración democrática llevadas a cabo por el Gobierno de Pedro Sánchez para seguir manteniendo prácticamente a la desesperada ese imperio mediático.
Ahora la UE, que también ha perdido bastante poder mediático y digital, vuelve a poner por enésima vez sobre la mesa las apps de verificación de edad, las cuales son otra forma más de recuperar el poder de comunicación cuando deberían adaptarse a los medios actuales de Internet y competir de manera justa con la nueva comunicación emergente llevada a cabo por creadores de contenido y redes sociales.

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