De defensor a ciberdelincuente: un negociador acaba en prisión tras comprar casas y barcos con criptomonedas de los hackers
Fuente: La Razón
Cuando se sufre un ciberataque, ya sea a título personal o a nivel de organización o empresa, el desamparo es una de las primeras sensaciones que emergen. Ante ella, las compañías que son víctimas de ese tipo de accesos a sus sistemas, así como el bloqueo de sus recursos, suelen acudir a firmas negociadoras para, a través de ellas, tantear a los delincuentes en línea para conocer sus peticiones de cara a frenar su ofensiva y devolver todo a su estado original.
Ahí surge la figura del negociador de ransomware. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando el encargado de esa mediación decide actuar como un agente doble? Esto es lo que ha sucedido en Estados Unidos, donde un especialista que debía velar por los intereses de sus clientes acabó convirtiéndose en el asesor secreto de los propios hackers al colaborar de manera directa con la organización criminal BlackCat, trasladando información privilegiada para que esta supiera exactamente cuánto dinero podía sacar de su acción.
De negociador a cómplice
El protagonista de esta historia responde al nombre de Angelo Martino y era empleado de la empresa de ciberseguridad DigitalMint. Decimos que era porque la firma decidió despedirlo de manera fulminante tan pronto como el Departamento de Justicia les notificó la investigación que finalmente le ha supuesto una condena a 70 meses de cárcel por conspiración con delincuentes cibernéticos, cargos de los que se ha reconocido culpable.
Martino, de 41 años, aprovechó su acceso prioritario a los datos de las víctimas que acudían a la empresa en la que trabajaba buscando asesoramiento para hacer llegar algunos de los detalles más atractivos a los atacantes. Entre ellos se encontraban límites de pólizas de seguro o estrategias de negociación planteadas por parte de las víctimas. De ese modo, quien debía tender un puente entre delincuentes y perjudicado velando por el segundo acabó favoreciendo a los primeros.
En ese puente la información hacía el recorrido desde los clientes de DigitalMint hasta los actores maliciosos de la organización BlackCat a través de la plataforma de mensajería encriptada Tox y el panel interno de la banda. Esas eran las vías de comunicación empleadas por Martino para informar a los asaltantes de los detalles fundamentales del proceso de rescate, en especial el límite económico de cobertura que establecía el seguro de los afectados.
Esto en la práctica suponía que esa labor de mediación para restablecer las condiciones de la empresa afectada llegase a puerto sí, pero con un coste más elevado de lo que una negociación objetiva y sin información privilegiada habría logrado. El dato que se revela desde TechSpot, recogido de fuentes del proceso fiscal, apunta a que entre abril y septiembre de 2023, cinco clientes de Martino pagaron más de 75 millones de dólares en rescates. A cambio de esos detalles clave, él se llevaba una jugosa comisión en criptomonedas que destinó a la adquisición de bienes e inmuebles como un barco, dos casas y diversos vehículos.

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